
Colo Colo o Universidad de Chile, Marcelo Ríos o Fernando González, Marcelo Salas o Iván Zamorano, pisco o ron, Windows o Mac. Siempre la vida nos exige elegir, sabemos que las comparaciones siempre son odiosas, pero también sabemos que es imposible escapar de ellas, ya sea por gustos, intereses o cualquier otro factor; y el rock no escapa a ello, la madre de todas las batallas es ¿Rolling Stones o The Beatles?.
El rock da para eso, ya que las mismas bandas o sus líderes se han enfrentado abiertamente, o porque desde el mismo público nace esa necesidad de enfrentarse y hacer irreconciliable el escuchar una banda y no otra, como es el caso de los fanáticos de Kiss y AC/DC, Metallica y Megadeth, etc.
En un principio los Beatles sentían admiración por los Rolling, e incluso en 1967 Lennon y McCartney prestaron sus voces a los Stones para el tema We love you; pero lamentablemente esta pseudo amistad en
tre las bandas pronto se quebraría. Cuando en un minuto Beatles eran número uno con sus canciones de letras inofensivas y alegres, los “chicos malos” liderados por Mick Jagger luchaban por sobrevivir en bares y locales nocturnos. Los Rolling se esforzaron por marcar la diferencia con el cuarteto de Liverpool; se propusieron hacer la música que los padres no querían que sus hijos escucharan; con alusiones al diablo, contenidos sexuales en sus canciones, tales como “Satisfaction”, el besarse entre ellos en público, y con las novias de ellos, las drogas y la cárcel; todo esto por el afán de diferenciarse de los exitosos Beatles. El bueno contra el malo, cada uno decide cuál es mejor, pero no podemos negar que desde Liverpool nació la más grande banda jamás repetida, y los Rolling son sólo la sombra, el alter ego, el hermano envidioso de los muchachos de las camisetas negras.
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