lunes, 8 de marzo de 2010

Dichato en el Suelo


Esta bandera logra flamear sobre el cuarto de baño de una casa en poblaciones nuevas en dichato. Atrás se escucha el silencio, se escucha el hambre, se escucha la desesperanza. Amigos míos, Dichato es historia.
Tal fue mi sorpresa que en un minuto se me olvidó todo lo vivido, las peripecias que hemos pasado lavándonos por presas con la incomodidad del lavatorio y el nerviosismo de quienes ya no son tan jóvenes. Al ver el panorama en el otrora balneario de Dichato di gracias al Señor por estar todos bien, y por que mi querido y amado Penco la sacó barata, después de todo, el pueblo todavía existe.
En mi viaje de hoy en la tarde a la Villa Fresia de Dichato -único lugar no debastado por el maremoto- el panorama era de incertidumbre total. Don Venancio, dirigente vecinal que hace las labores de jefe de campamento nos contó que felizmente el agua no les ha faltado, pues la buena voluntad de gente solidaria de distintas zonas, entre ellas delegaciones civiles de La Calera, Penco, Concepción, Quirihue y Osorno, han trasladado generosamente el agua potable para los dichatinos; pero que lamentablemente el Gobierno no ha echo llegar ningún camión algibe, ni ningún tipo de ayuda desde el día del terremoto. Nos cuentan también que hoy la Presidente de la República, Michelle Bachelet llegó hasta el lugar pero con las manos vacías. Su Excelencia transmitió un poco de tranquilidad pero no calmó el hambre ni ayudo a apagar la sed, y lo más importante, los niños y los bebés siguen sin comer.

Una Casa sacada de cuajo e instalada en el mar, restaurantes en el suelo, botes y lanchas encallados a más de mil metros de la orilla, pestilencia, y escombros de lo que alguna vez fue un pub, discoteque, casa, departementos y lugares de trabajo esparcidos por las calles. Una pena inmensa.